"Kurzarbeit" = jornadas breves de trabajo. O más tiempo en casa

Las pausas de café y cigarrillo son en Alemania como una institución sagrada. También los fines de semana. Y la frecuencia y duración de ellas están aumentando desde que la crisis apareció en escena. Kurzarbeit es la palabra de moda en Alemania en tiempos de escasez. Se trata de la reducción de las horas de trabajo de los empleados de una empresa, con la consiguiente rebaja de sus honorarios, así como con cambios en su vida cotidiana.


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(© Annedore Meier/CAI. Trabajadores en una fábrica de implementos para torres de alta tensión en las instalaciones de Siemens en Berlín)

Para Mario se trata de algo nuevo: La mayor parte de sus días laborables los ha pasado escuchando las máquinas, impartiendo instrucciones, tomando decisiones de manera rápida y moviéndose. Hoy es un día diferente: comienza su período de jornada reducida. Trabaja dos semanas de tiempo completo como conductor de operaciones en una fábrica de materiales para alta tensión en Berlín y luego tiene dos semanas de descanso en casa. También tiempo completo.


Fines de semana largos (como semanas)

Es un día curioso: no hay mucho motivo de alarma, aunque haya que apretarse el cinturón y todos ahorren, eliminando del calendario la posibilidad de vacaciones. A Mario le espera una serie de tareas hogareñas a las que no está acostumbrado: lavar platos, pasar la aspiradora, hacer un par de reparaciones en el techo. Hasta hace unas semanas, eran cosas que su esposa había de pedirle. Explícitamente.

La empresa donde trabaja Mario es una de las que está recibiendo el apoyo del Gobierno Federal para acortar las jornadas laborales de sus empleados, para así reducir sus costos de producción. Los requisitos de entrar en el sistema son que la empresa haya perdido por la crisis más del 10% de la ganancia mensual.

Las empresas que entran al Juego de Kug (Kurzarbeitgeld) son aquellas que no pueden ofrecer a sus empleados qué hacer: un tercio del personal debe verse afectado directamente por falta de trabajo. Una situación similar se dio con la primera implementación de la jornada laboral reducida en 1910, con motivo de la crisis previa a la Primera Guerra Mundial.

Para Mario se trata de una invención original. En su trabajo de tiempo completo gana 1500 euros bruto. Durante la época de jornada reducida de trabajo tiene que trabajar solamente 40% de las horas acostumbradas. El empleador paga solamente el 40% de los honorarios – alrededor de 600 euros, de los cuales netos le quedan 497 – y la A. Federal del Trabajo le paga 67% del sueldo neto perdido: 476 euros.

A fin de mes le quedan a Mario 973 euros en total de su sueldo anterior. Sin embargo, se encuentra satisfecho: en caso de haber perdido el trabajo y percibir un subsidio de desempleo, recibiría mensualmente 190 euros menos.

La agencia cubre además la mitad de las contribuciones e impuestos sociales de los empleados sujetos a este nuevo régimen, que desde el último cuatrimestre del año pasado se ha vuelto una práctica común. El plan de jornada reducida de trabajo durará 18 meses.

Es tiempo de replegarse y recuperar fuerzas, no sólo para Mario, sino para miles de empleados de las empresas afectadas por la crisis: el Ministro Federal del Trabajo, Olaf Scholz, ha destacado que la jornada laboral reducida, acompañada de una más intensiva capacitación, le ofrece a las empresas afectadas por la crisis una buena posibilidad de enfrentar la caída coyuntural sin tener que hacer uso de los despidos.

De esa forma, podrían enfrentarse nuevos períodos de alza con un personal “descansado” y “fortalecido” para los tiempos en que la situación económica recupere nuevos bríos, de acuerdo con versiones oficiales.


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(© Annedore Meier/CAI. Jornadas más breves por cuánto tiempo)

Puertas adentro

Si bien aún no llega a la etapa en la que tiene que comer sólo pasta con salsa catsup, la situación de Mario ha cambiado. “Todo es mejor que estar desempleado” comenta, mientras acaricia a su perro en un sofá. “A veces voy al gimnasio y hago pesas un rato, vuelvo a la casa y ordeno, limpio, mientras mi esposa va a su trabajo. Los niños van a la guardería. Pero de pronto uno se aburre, mira por la ventana y piensa si una situación así se puede aguantar por mucho más tiempo. Hablan de 18 meses, no sé si a mí me tocará todo el período. Da miedo.

No es el único: hasta el momento alrededor de 300mil trabajadores de tiempo completo han entregado sus horas a esta especie de limbo. Se trata de más del doble de lo que calculara el Instituto de Investigación en Mercado Laboral y Profesiones (iab.de) a fines del año pasado.

Daimler, Volkswagen y BMW envían desde febrero a decenas de miles de sus trabajadores a la jornada laboral reducida. Ford y Opel han anunciado que comenzarán a hacerlo en marzo. En el sector químico, BASF, Bayer y Evonik también lo han hecho. En el caso del consorcio eléctrico y electrónico Siemens y el de transportes Lufthansa Cargo se escuchan versiones similares.

Teobaldo Lagos Preller, en exclusiva para CAI, a 18 de febrero de 2009.