Amor, sexo y soledad en tiempos de apps #7: Generación sex@mor

spanisch Ampliar imagen (© picture alliance / dpa) Paco Arteaga -En la actualidad nuestras vidas se debaten entre dos mundos: el online y el offline. Cada uno dispone de su propia lógica, su propio código de comportamiento, y cada cual exige una estrategia diferente. En el mundo online pulsar una tecla es suficiente para acabar una relación. Las investigaciones vigentes aseguran que tendemos a pasar al menos la mitad del tiempo que estamos despiertos inmersos y absortos en el universo online. Pero conviene matizar que duranteesas horas nos encontramos frente a distintas pantallas, pero no delante de otras personas.

Online-offline: atrapados entre dos mundos

El otro día quedé con Natalia (mujer polisexual residente en Berlín) en el Tante Emma de Schlesisches Tor, quien me contó sus últimos devaneos con las apps. “Lo más cibernético que me ha pasado en los últimos días es que un tío que me contactó en Instagram quiere hacerme fotos. En realidad me entró a través de FetLife, me dio likes a muchas fotos guarras y me picó la curiosidad. Pero en sus fotos no se le veía la cara, así que indagué en su Instagram. Me gustaron sus fotos, así que le escribí 'me encanta tu Instagram' y él me envió el mismo mensaje casi simultáneamente. Me dijo que era diseñador gráfico y que quería hacerme fotos. Hablamos un poco y me transmitió confianza. Vi su web y me pareció guay”.

Quedaron hace dos semanas, fue a casa de Natalia. Bebieron un par de cervezas y comenzamos con la sesión (de fotos...). Antes de empezar, Natalia le espetó: “Mira tío yo soy una tía supernormal, tengo 40 años, tengo celulitis y estoy sin depilar.”. Las fotos resultaron ser nada cerdas, un poco de braguita, un poco de teta, pero sin que se viesen, todo muy sutil. Pero mantuvieron la tensión sexual y no se liaron. El tipo ha hecho campañas para Adidas y otras marcas. “Creo que los dos no sabíamos con seguridad si el uno realmente quería liarse con el otro, pero yo creo que ninguno de los dos quería liarse con nadie, en realidad”.

Establecer vínculos o no

Conviene no olvidar que las relaciones sentimentales onlineson incapaces de acudir en nuestra ayuda en caso de necesidad. La falta de compromiso y la tendencia a establecer relaciones fugaces y desechables es en la actualidad radical. Todo tiende a ser espontáneo, sin complicaciones y despreocupado. ¿Constituyen los nuevos modelos de relaciones una evolución en materia de libertad? En el Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos, el sociólogo Zygmunt Bauman señala que la gente expresa el deseo de establecer vínculos pero a la vez impide que estos se consoliden. Según su criterio, todo radica en una elección entre seguridad y libertad: cualquiera necesita ambas, pero no es posible tener una sin sacrificar al menos una parte de la otra. Y cuanto más se tiene de una, menos se tiene de la otra.

Natalia y el diseñador gráfico estuvieron hablando sobre relaciones y redes sociales, cómo conocer gente, etcétera. “El tío me dijo que tenía una relación abierta, le pregunté que desde cuándo y me contestó que desde hacía dos semanas... (risas)”. Las relaciones abiertas son muy Berlín..., zanjó Natalia. El día anterior a la sesión le había mandado a Natalia las fotos de ella que le gustaban y otras que quería reinterpretar con ella. “Yo no sabía si preparar lencería o no. Me puso en la cama y empezó a hacerme fotos. Yo llevaba una camiseta vieja y una falda. Me decía '¿te puedo tocar?'. Pero solo me movió la cabeza hasta conseguir la pose que buscaba...”. Al final le preguntó si conocía alguna pareja que se dejase fotografiar en la intimidad y ella respondió: “¡Yo!”, pensando en Philip. ¿Pero teniendo sexo?, me aventuré a preguntar. “No sé, él quiere, yo le dije que todo bien mientras en las fotos no se viesen las caras”, me respondió Natalia. Se lo comentó a Philip, el tipo casado con una hija con el que mantiene una relación paralela sin ataduras ni vínculos sólidos desde hace poco más de un año, y le contestó que claro que sí, que por supuesto, que le encantaba su estilo. “Se supone que vamos a quedar el fin de semana que viene, ya te contaré...”.

Natalia y el sex@mor

Para el filósofo francés Jean-Claude Kaufmann, autor de Sex@mor, Las nuevas claves de los encuentros amorosos, según el paradigma romántico, todo empezó con el sentimiento, que luego se transformó en deseo. El amor condujo, a través del matrimonio, al sexo. Al parecer de Kaufmann, en la actualidad disponemos de dos opciones diferenciadas: dejarnos llevar alegremente por el sexo como una actividad recreativa (muy en la onda de Natalia), u optar por un compromiso a largo plazo. La primera modalidad significa que el autocontrol es en esencia una forma de evitar el compromiso, así que procuramos no enamorarnos (demasiado). En tal caso, la línea divisoria entre el sexo y los sentimientos se está haciendo cada vez más imprecisa, aunque en el segundo supuesto el sexo y los sentimientos son forzados a mantenerse indivisibles. Kaufmann además señala que las dos opciones corresponden a dos modelos incompatibles de individualidad.

“Y con Philip, sigo a tope, como te puedes imaginar. Vino anoche a casa porque casualmente había ido a cenar a un restaurante peruano que hay en frente de mi edificio. Le respondí: yo casualmente estoy en mi casa y estoy en bragas”. Hace unos días fueron a ver el documental sobre Iggy Pop and the Stooges al cine de la Skalitzer Str., en Kreuzberg. “Los dos somos superroqueros, así que yo era la pareja ideal para ir al cine esa noche con él. Fui sin bragas. Estábamos solos en la sala, hasta que llegó una señora y nos perturbó el plan. Fue superdivertido. Philip es un cerdo. Las butacas eran muy grandes y el sonido ideal. Nos sentamos en un rincón, apoyamos las piernas en las butacas de delante, abrí las piernas y me dejé hacer por debajo de la falda mientras me daba órdenes, algo que me encanta. Cuando salimos del cine me levanté el vestido en plena calle y él me sacó fotos semidesnuda. Estábamos borrachos”.

Seducido y abandonado en Tinder

Daniel (hombre gay residente en Berlín) empezó a usar Tinder hace dos años y medio, ante todo por aburrimiento. Huía de GayRomeo y sobre todo del “aquí te pillo y aquí te mato” tan popular y explícito en otras appscomo Grindr o Scruff. El sexo con extraños siempre le ha parecido algo burdo y violento. Un bar, unas cervezas, una conversación banal como preámbulo siempre le han sido muy necesarios como antesala para la copulación. Le cuesta normalizar eso de abrir la puerta, recibir a un desconocido en casa y pasar directamente a retozar en el colchón, sin mediar prácticamente palabra. Durante ese tiempo, sin embargo, solo ha quedado con cinco chicos a través de Tinder. La primera cita fue un fracaso, las dos siguientes se convirtieron en relaciones fugaces, con la cuarta solo hubo un intercambio de fluidos y la quinta tuvo lugar con Caio (hombre homosexual y brasileño residente en Hamburgo) hace un mes en Berlín. La relación de Daniel con Tinder podría resumirse en conversaciones que no cuajan, tíos de paso en la ciudad, matchessin mensajes alimentaegos, desconcierto y, en definitiva, un cúmulo de insatisfacciones, como su vida misma.

La versión offlinedel amor de una persona por otra significa compromiso, aceptación de los riesgos y disposición para la abnegación. Supone escoger un recorrido desconocido e inestable, con la esperanza de compartir la vida con la persona adecuada, que es precisamente la idea nostálgica que aún acaricia Daniel en un mundo cada vez más alejado de ese ideal. El amor electrónico, esterilizado, edulcorado, libre de espinas y de riesgo alguno es, por lo tanto, todo excepto amor. En pocas palabras: la versión electrónicamente urdida del amor, en última instancia, no es amor en absoluto, atendiendo a los planteamientos de Bauman.

El amor está en el aire

Daniel y Caio tuvieron un matchen Tinder un viernes y se conocieron indirectamente el sábado. Caio preguntó a dónde podía salir esa noche, Daniel le sugirió una fiesta, le preguntó si él iría, y Daniel dijo que sí. Quedaron en que se verían allí. Caio llegó con alguien y reconoció a Daniel, lo saludó. Daniel pensó que aquel alguien se le había adelantado pero a medida que avanzaba la noche se fue dando cuenta de que Caio tenía más interés en él. La gente iba y venía y muchos desconocidos les preguntaban si eran pareja. Caio respondía siempre que no. Una chica graciosa y pispireta les dijo que sería bonito que fueran pareja y que se besaran en aquel momento, así que, siguiendo sus indicaciones como obedientes marionetas se dejaron llevar y se besaron y ya no se despegaron; lo estaban deseando. El domingo por la tarde volvieron a verse y pasaron otra noche maravillosa en la ciudad.

Aaron Ben Ze'ev, decano de la Universidad de Haifa, Israel, y autor del libro Love Online: Emotions on the Internet, asegura que la dificultad en esta sociedad no es hallar el amor; el amor está en el aire. La complicación radica en que ese aire es demasiado denso para desarrollar un amor a largo plazo. Los otros espacios no físicos, que a diario compartimos, tampoco permiten que ese aire corra y se renueve. Skype, WhatsApp, Facebook, Twitter… La tecnología nos mete en una burbuja de la que es muy difícil salir. ¿Por qué posteaste eso? ¿Cuál es su última actualización? ¿Por qué estuvo conectado hasta altas horas de la madrugada? ¿Quién es ese nuevo amigo? El control se torna insuperable. Los espacios son necesarios, incluso en esta era virtual de la que parece no haber escapatoria. Mientras envejece la generación que nació al calor de Internet, la exclusividad en las relaciones románticas desaparecerá o, al menos, cambiará en su definición, asegura Ben Ze'ev.

Y lo que apuntaba a amor onlineconsumado entre Daniel y Caio terminó en emociones de borrajas en internet. Aquel lunes Caio partió rumbo a Dresde continuando el tour por Alemania que estaba realizando con sus padres. Pocos días después le contacto vía WhatsApp para decirle que le echaba de menos. Daniel se había mantenido cauto, silencioso, sabedor de que una dosis controlada de indiferencia puede convertirse enun tipo valioso de la nueva sensibilidad romántica que proclama Ben Ze'ev.Quedaron en verse pronto. La semana siguiente Caio volvió a manifestarse a través de WhatsApp para volverle a decir que le echaba de menos. Lleno de confianza y gallardía, Daniel se apresuró y propuso un encuentro inminente. Entonces el aire se enrareció y se volvió denso e insoportable. Surgieron las dudas por parte de Caio. También las excusas incomprensibles a las que Daniel no supo dar otra ración controlada y tan socorrida entoncesde indiferencia. Inseguridades que pasaron de Caio a Daniel, quien no tuvo paciencia y se despidió de Caio bloqueándolo en WhatsApp, Tinder e Instagram.

Paco Arteaga Tacoronte Ampliar imagen Paco Arteaga Tacoronte (© Paco Arteaga Tacoronte) Paco Arteaga, en exclusiva para CAI, a 7 de junio 2017.

Paco Arteaga es periodista, fotoperiodista, proofreader y amateur perpetuo. Ha trabajado para revistas de moda, arte, tendencias y estilos de vida, agencias de noticias, de publicidad y de comunicación. Reside desde hace algunos años en Berlín, ciudad en la que —entre otros proyectos— ha cofundado Berlín Amateurs, donde también se las apaña como editor.

Su blog personal www.berlinamateurs.com

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Amor, sexo y soledad

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Paco Arteaga - Una vez al mes, esta columna sobre amor, sexo, soledad y apps en Berlín se dispone a diseminar estas y otras cuestiones a través de las experiencias de ciertos personajes residentes en la capital alemana.