Hablar más sobre Europa

Helen Sibum - Más de 120 ciudadanos debatieron junto con Sigmar Gabriel, el ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, y otros expertos del Ministerio, sobre el futuro de Europa. 

Desde hace algunas semanas, Verena Boehm tiene todos los domingos una cita fija. La naturópata de 49 años viaja de la pequeña localidad de Butzbach, donde vive, a la cercana Fráncfort del Meno. Allí se manifiesta junto con otras 2.000 personas por una Europa unida y democrática. La nueva iniciativa, “Pulse of Europe”, reacciona así al “brexit” y el creciente nacionalismo en Europa. La iniciativa reúne periódicamente a defensores de Europa en muchas ciudades alemanas. Lo que la impulsa, dice Verena Boehm, son las reflexiones acerca del futuro de sus hijos. “Para ellos hay mucho en juego”, agrega.
spanisch Ampliar imagen (© Redaktion Deutschland) Boehm saldrá a la calle en Fráncfort también el próximo domingo. Hoy, sin embargo, se halla en una sala del Ministerio de Relaciones Exteriores, en Berlín, junto con más de 120 otros hombres y mujeres. Algunos son profesionales independientes, como Boehm; otros, empleados o desempleados. Algunos participantes aún van al colegio o estudian, otros están jubilados. Viven en diferentes regiones de Alemania y poseen diferentes trasfondos culturales. Pero, tienen algo en común: todos quieren hablar sobre Europa. Por eso se postularon para participar en el “Taller Ciudadano de Política Exterior”. Con ese encuentro en Berlín, el Ministerio de Relaciones Exteriores cierra su ciclo “¿Qué Europa queremos?”, organizado en cooperación con la Fundación Mercator. En más de 30 foros llevados a cabo en diferentes ciudades, expertos debatieron en ese marco con ciudadanos sobre el papel de Alemania en Europa.

“De Europa se ve a menudo solo el aspecto costos-beneficios”

En la sala “Weltsaal” del Ministerio de Relaciones Exteriores, los participantes se hallan sentados a diez grandes mesas redondas y reina una atmósfera de trabajo. A Verena Boehm le tocó la mesa número dos, junto con otros diez invitados. En un pequeño cartel sobre la mesa se halla escrito el tema del día: las identidades europea y nacionales. Ya pronto queda claro que, si bien a todos los participantes aúna la creencia en Europa y la preocupación por su futuro, sus opiniones acerca de la identidad europea divergen. La mayoría explica su estrecho nexo con Europa con las conocidas ventajas: libertad de circulación, una moneda común y la internacionalidad de las ciudades. “¿No es demasiado poco?”, pregunta un joven participante. “Si Europa me gusta solo por sus beneficios, eso no genera una identidad europea. “De Europa se ve a menudo solo el aspecto costos-beneficios”.

De cuando en vez tiene lugar un pequeño sondeo de la moderadora, de la Fundación Mercator, entre los participantes, que deben levantar una tarjeta verde o una roja: “¿Cree usted que existirá aún una Europa unida dentro de diez años?” La tendencia de la votación es ligeramente positiva. Las estimaciones divergen también en la mesa dos, lo mismo que las opiniones acerca de las causas de la crisis de Europa y de cómo la UE puede volver a ser nuevamente un modelo de éxito. Europa creció demasiado rápidamente, dice Rüdiger Krause, un jubilado. “Pero un crecimiento más lento tampoco es solución”, acota Nade Abazova, doctoranda en biología. “Si realmente queremos ser los Estados Unidos de Europa, necesitamos otra dinámica. No funcionamos lo suficientemente rápido, sobre todo en cuestiones de política exterior”, agrega.

“No dejarse empujar a una escalada de tensiones”

En una conversación son Sigmar Gabriel, el ministro de Relaciones Exteriores, los participantes también tuvieron la oportunidad de acceder a información de primera mano sobre la política alemana exterior y en relación con Europa. “En ningún otro lugar del mundo se vive en forma tan libre y democrática como en Europa”, subrayó Gabriel. Agregó que la cooperación europea es el mayor proyecto civilizatorio del siglo XX, con el cual fue posible superar enemistades y conflictos en el continente. “Vale la pena ocuparse de él”, agregó, “y por eso debe hacerse todo lo posible para sacar a la UE rápidamente de la crisis”.

Gabriel refirió además ante los participantes acerca de con qué dificultades se ven confrontadas actualmente las políticas exteriores alemana y europea. Sigmar, que acababa de regresar de su visita de presentación en Moscú, respondió a preguntas acerca de las relaciones con Rusia. “Naturalmente, Ucrania es un importante tema en las conversaciones. Simultáneamente, está claro que sin Rusia nada lograremos en Siria”, dijo Gabriel. Agregó que en la política exterior deben defenderse claros puntos de vista, pero igualmente buscar el diálogo. “Su vecino seguirá siendo su vecino, también en caso de que se comporte en forma diferente a como uno espera”, agregó. Europa no debe dejarse empujar a una escalada de tensiones, pero debe asumir una clara posición ante influyentes países, tales como Rusia, China y los Estados Unidos, subrayó. “Esa será la mayor tarea de los próximos años”, dijo. Y agregó: “Nuestros hijos y nietos será escuchados en el mundo solo si Europa habla con una sola voz”.

© Helen Sibum/www.deutschland.de

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