La generación perdida: Reflexión de una hija de padres “trotamundos”

En la ciudad donde yo vivo hay gente de 190 naciones de todo el mundo. En esta cuidad la migración se siente, se vive y se discute. Yo vivo en Berlín dónde prácticamente cada segundo habitante es extranjero o de padres extranjeros. Aquí me siento en casa rodeada de gente que no sabe de dónde viene. spanisch Ampliar imagen (© Global Eyes Production) Sí, no sabemos de dónde venimos. El escritor portugués Eça de Quierós lo describe muy bien en un texto suyo en el cual explica que con cada cultura que uno asimila “se le introducen nuevas formas de pensar y sentir al organismo moral” y su patriotismo desaparece. “'Rue de Rivoli', 'Calle d'Alcalá', 'Regent Street', 'Wilhelm Strasse' - qué te importa? Todas son calles”. Somos todo y al serlo todo, no somos nada.

Es este presente, este “status quo” de almas perdidas, que me hace reflexionar sobre el futuro.

Según el último estudio de Naciones Unidas, somos 232 millones de migrantes en el mundo. Obviamente la migración tiene muchas caras. Hay migraciones internas o internacionales, individuales o familiares, voluntarias o forzadas. Pero todos tenemos algo en común: salimos de un entorno familiar a confrontarnos con algo nuevo y siempre lidiamos con la cuestión de ubicar nuestras raíces.

La última cuestión es tal vez la más difícil de mi generación.

El otro día conocí a un chico australiano. Me dijo: “Mi novia es de las Islas Faroe, pero está estudiando en Copenhague. Yo soy de Australia y estoy trabajando en Berlín. En pocos meses ella terminará su maestría y aún no sabemos para dónde vamos después. No se si me quede por acá.” 

En una sociedad donde cada segundo dos personas cumplen 60 años y donde cada vez más familias viven dispersas por varios países o continentes, me pregunto cómo vamos a envejecer. Hago parte de una generación móvil que no va a volver “a su pueblo” de viejo, simplemente porque no lo tiene. Nuestra casa es el mundo! Y ese es el gran conflicto de mi generación global. Si no sabes de dónde vienes, cómo sabrás para donde vas? Cómo escoges donde quieres envejecer?

Puede ser solitaria esta vida “trotamundista” como me lo demuestran mis padres.  Mi padre, un diplomático austríaco,  se murió después de haber vivido en Tailandia, India, Lesoto, Chile, Argentina, Colombia, Estados Unidos y Portugal (seguro que he olvidado algún país…). Al final de sus días me acuerdo de un señor aislado de todo mirando al vacío por la ventana de su último apartamento. Mi madre, colombiana, vive en Portugal. Ella, al igual que mi padre, se siente perdida en la edad. Y está sola. Pues educó a sus hijos de forma “moderna” para que sigan ese rumbo “global”. Puede ser que mis padres sean una premonición para toda mi generación.

En esta época navideña vale la pena reflexionar sobre esta forma de vida. spanisch Ampliar imagen (© Global Eyes Production. Fotograma de "Home") Info-Box:

Josephine Landertinger Forero está desarrollando un documental apoyado por el Fondo de Desarrollo Cinematográfico de Colombia sobre esta temática.

A sus 65 años, Lilia ha vivido más tiempo fuera de su país natal que en Colombia. Como pionera de la globalización masiva de los años 70 se cuestiona ahora sobre cual será su destino final después de haber vivido en ocho países. Entiende que envejecer en un mundo globalizado significa enfrentarse a la soledad. ¿Cómo es envejecer en una sociedad llena de "trotamundos"? ¿Quién es familia? ¿Qué y dónde es el hogar? Como documentalista e hija de Lilia, estas preguntas llevan a Josephine Landertinger Forero a hacer un viaje con la cámara de Berlín a Portugal y Colombia.

Links:

Teaser: https://vimeo.com/72411845

Campaña: http://www.verkami.com/locale/es/projects/6632

 

Josephine Landertinger Forero, en exclusiva para CAI, diciembre de 2013. 

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