Nueva cooperación entre Argentina y Alemania para la
 excelencia en investigación

spanisch Ampliar imagen (© dpa) Científicos realizan diversas investigaciones en el ámbito de la biomedicina en el nuevo instituto partner de la Sociedad Max Planck en Buenos Aires, Argentina.

El guardia frente al edificio nos saluda amablemente. La recepcionista recibe los paraguas empapados con una sonrisa compasiva en la recepción. Un científico que acaba de regresar de Estados Unidos a Argentina nos conduce de buen humor por los pasillos. Nos muestra con orgullo los cuatro laboratorios, la sala de conferencias, las centrifugadoras, las cámaras de refrigeración, las lámparas de luz ultravioleta, el suelo a prueba de vibraciones de las salas de microscopios, y algunos detalles arquitectónicos, como el antiguo balcón que sobrevivió a la remodelación. 

El nuevo Instituto de investigación en Biomedicina de Buenos Aires, entidad partner de la Sociedad Max Planck (MPG), está situado en la antigua planta de las Bodegas Giol. Donde antes se almacenaban barriles de vino, hoy se realiza investigación de alto nivel.

También el primer director del instituto, Eduardo Arzt, se muestra satisfecho. La 
entidad ha encontrado una sede ideal en el denominado “Polo Científico” de la capital argentina. Está situado en el barrio residencial de Palermo, también conocido por su vida nocturna, muy cerca del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, creado en 2007, así como del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas y de otros organismos similares.

Investigación en 
diabetes, Alzheimer 
y depresión

El bioquímico argentino Eduardo Arzt, vinculado estrechamente con la MPG como miembro científico extranjero, espera un intenso intercambio con instituciones vecinas en el mismo predio: “En el caso ideal, nosotros diseñamos moléculas que pueden ser utilizadas para controlar una enfermedad, y los químicos y los expertos en modelos computarizados nos ayudan en el diseÑo de moléculas. En el museo del instituto podremos presentar los resultados de la investigación a la opinión pública.

Un instituto de la Sociedad Max Planck en el extranjero como centro integrado administrativamente en la entidad partner local pero estrechamente ligada a la Sociedad Max Planck por un acuerdo de cooperación, solo ha habido hasta ahora en Shanghái, China. 

El instituto partner en Argentina se dedicará a estudiar mecanismos moleculares y celulares de enfermedades. Los investigadores tratarán enfermedades neurobiológicas y del metabolismo, sobre todo la depresión, enfermedad de Alzheimer, tumores hipofisarios y diabetes. Para ello, el director ya ha contratado a 60 colaboradores. Ocho científicos regresaron de Estados Unidos, Alemania y España a la Argentina para continuar su carrera en su país. Lograr que volvieran a casa científicos altamente capacitados era uno de los expresos objetivos de la institución desde su fundación. spanisch Ampliar imagen (© dpa) Las instalaciones están dispuestas exactamente según nuestras necesidades”, afirma Eduardo Arzt. Cuenta que durante las obras de remodelación él mismo se puso el casco de obrero y trabajó en estrecha colaboración con los arquitectos. “Nos encontramos aquí en uno de los llamados edificios inteligentes“, comenta Arzt. El consumo de energía y de agua es asistido centralmente por sistemas computarizados, al igual que los controles de acceso, el aire acondicionado de las cámaras y los paneles solares sobre el techo. 

Para nosotros, en Argentina, esto es algo muy especial”. Al director le encanta especialmente el área de entrada: una escalera de caracol lleva de la planta baja hasta el cuarto piso. La luz penetra a través de enormes ventanales, creados por un diseñador y que ilustran las estructuras de ADN. Eduardo Arzt colabora desde hace más de 20 años con la Sociedad Max Planck de Alemania y ya ha sido condecorado con la Cruz Federal del Mérito por su firme compromiso con las relaciones germano-argentinas. 

Eduardo Arzt desea para el futuro un “intercambio permanente.” Y no solo en materia de investigación sino también en el contexto de los llamados Summer Schools, que el nuevo instituto ofrecerán periódicamente. Los primeros se realizaron en abril de 2012. Para los científicos visitantes se ofrece un laboratorio especial. Ya se ha iniciado un proyecto bilateral con la Universidad de Marburgo de Alemania, encaminado a fomentar la investigación en materia de diabetes. “También trabajamos junto con organismos de América del Sur“, señala Arzt. ”Ya está en marcha un proyecto con los países del Mercosur Brasil, Uruguay y Paraguay.

Cooperación ejemplar entre universidades

Para estudiantes, pronto se podría abrir nuevas oportunidades con cursos internacionales que ofrecen titulaciones de estudio germano-argentinas. El Centro Universitario Argentino-Alemán (CUAA), creado en 2010, se propone promover ctividades de cooperación entre los dos países. 

Apenas la Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria (CONEAU) conceda la prevista autorización, se podrán implementar siete nuevos programas bilaterales, de los cuales algunos ya podrán empezar en agosto de 2013. Ya existe una exitosa cooperación con carácter ejemplar: el programa internacional de maestría en “Ciencias Biomédicas”, de la Universidad de Buenos Aires en cooperación con la Universidad de Friburgo de Alemania. spanisch Ampliar imagen (© dpa) La microbióloga Marta Mollerach participa desde el inicio en este programa, como 
docente y como miembro del comité de 
selección: “El programa es fantástico. Los estudiantes aprenden a adaptarse a las condiciones de laboratorio en diferentes países.“ 

Aunque el programa solo funciona desde hace cuatro años, ya hay una tradición: el año académico se inicia con la visita de un premio Nobel. Después de la ponencia, los estudiantes del año en curso tienen la oportunidad de conversar posteriormente con el famoso científico.

Para Estefania Prentki, una estudiante de 29 años que está a punto de presentar su tesis de maestría, el encuentro con el premio Nobel de química Robert Huber ha sido uno de los momentos más fascinantes de sus estudios: “El premio Nobel es lo más grande que existe para un científico. Fue maravilloso constatar que él es un ser humano normal.“ 

Mollerach espera que se lleven a cabo más cooperaciones internacionales: “El intercambio es gratificante también desde el punto de vista humano“, afirma la docente que supervisa a los estudiantes durante su estadía dentro del programa de maestría. “Puedo ver nítidamente cómo la experiencia forja la personalidad de los estudiantes y cómo ellos crecen y se desarrollarn como personas.

Karen Naundorf para “Magazine-Deutschland”, enero 2013.