"Juntos por un mundo sin pena de muerte"

Gegen die Todesstrafe Ampliar imagen (© picture alliance / Wolfram Stein) "Juntos por un mundo sin pena de muerte"

(AA) Declaración conjunta referente al Día Mundial contra la Pena de Muerte el 10 de octubre de 2017

Hoy, en el Día Mundial contra la Pena de Muerte, reafirmamos nuestro compromiso con la abolición mundial de la pena de muerte.

Cierto es que durante décadas hemos presenciado una tendencia mundial a restringir y abolir la pena de muerte. De los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas, sólo 36, es decir menos del 20%, la aplican realmente. Si bien la pena de muerte era la regla en los años ochenta, hoy es la excepción. En Europa este castigo cruel ha sido proscrito casi en su totalidad, salvo una excepción:  ya es hora de que Belarús deje de ejecutarla y que Europa quede libre por completo de la pena de muerte, para siempre.

Sin embargo, vemos con preocupación que en algunos países del mundo se esté discutiendo seriamente reintroducir la pena de muerte y que en otros  se estén reanudando las ejecuciones después de muchos años de moratoria. Esto va en contra de la tendencia mundial y, en parte, del derecho internacional. Exhortamos a todos los Estados a que respeten sus obligaciones internacionales y respeten el espíritu del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que prevé la abolición gradual de la pena de muerte.

Muchas personas viven en Estados en donde la pena de muerte es aún una amenaza. Corren el riesgo de ser condenados arbitrariamente o incluso con falsedad. A menudo son los pobres quienes son castigados con la pena de muerte porque carecen de los medios para defenderse efectivamente contra las acusaciones. Con el lema "Pobreza y Justicia: una mezcla mortal", hoy queremos llamar la atención sobre esta injusticia. Miembros de minorías étnicas, religiosas o sexuales son, con mayor frecuencia, víctimas de la pena de muerte. En las resoluciones que acabamos de aprobar en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, hacemos un llamamiento a todos los Estados que aún no han abolido la pena de muerte a eliminar la discriminación y el trato desigual y a no emplear dicho castigo bajo ninguna circunstancia a menores, personas con discapacidad intelectual  y mujeres embarazadas.

Independientemente de si se aplica o no de forma discriminativa, o de si personas inocentes son condenadas o no, o de si se utiliza para eliminar o no a los opositores políticos: la pena de muerte es incompatible con nuestra comprensión de los derechos humanos. Nuestras leyes nacionales prohíben la pena de muerte. Nos hemos comprometido a nivel internacional a no volver a imponer penas de muerte o volver a hacerlas cumplir, al haber ratificado los protocolos pertinentes de la Convención Europea de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. Ochenta y cinco países han emprendido el mismo camino y se han comprometido a abolir la pena de muerte en el Segundo Protocolo Adicional al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

Aquellos que piensan que la pena de muerte combate la violencia, el crimen y el terrorismo, les presentamos argumentos en contra: la evidencia científica indica que ni los terroristas ni los criminales son disuadidos por la pena de muerte. En lugar de prevenir la violencia, la pena de muerte crea aún más violencia. Si bien puede satisfacer la necesidad de retribución, no repara a las víctimas de crímenes, ni a sus familias: agrava los problemas en lugar de resolverlos.

Estamos comprometidos a proteger la dignidad y los derechos humanos de cada individuo, no sólo en nuestros países o en Europa, sino en todo el mundo. A nuestros ojos, la pena de muerte es un símbolo de las numerosas violaciones de los derechos humanos en el mundo actual y no tiene cabida en el siglo XXI.

En diálogo con los países afectados, trabajaremos para que la pena de muerte sea restringida y suprimida. Una moratoria global sería un paso importante en el camino para lograrlo. Seguiremos abordando la problemática en foros multilaterales y utilizando iniciativas mundiales y regionales para la abolición. Reconocemos y apoyamos los esfuerzos de mujeres y hombres comprometidos de la sociedad civil, la política, la justicia, la ciencia y la cultura en todo el mundo. Queremos trabajar juntos por un mundo sin la pena de muerte.

La Ministra de Relaciones Exteriores de Liechtenstein, los Ministros de Relaciones Exteriores de Alemania, Luxemburgo, Austria, Eslovenia y Suiza.

Traducción CAI (m) Texto original

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