Tren de altura sobre la cima del Wendelstein

spanisch Ampliar imagen (© dpa) CAI (g) - La montaña de Wendelstein, al sur de Alemania, se eleva 1,838 metros por encima del nivel del mar y forma parte de la cordillera de los Alpes que atraviesa el estado federado de Baviera. Allá, en sus alturas, discurre desde hace un siglo una línea férrea –y no hace mucho también un teleférico- que lleva a los visitantes desde el poblado de Branneburg hasta su cumbre. Hoy les contamos su historia.

Ya desde el sigo XIX la montaña de Wendelstein –y todo el sistema montañoso del que forma parte, también conocido como los Alpes de Mangfall- eran un sitio de exploración preferido por los aventureros, caminantes y aficionados al alpinismo, quienes se asomaban a sus cumbres, acaso con la intención romántica de vislumbrar los abismos del horizonte, como quedaría plasmado en una famoso cuadro de Kaspar Friedrich.

Su fama era tal que para 1883 se estableció la construcción de una casa de huéspedes en lo alto de la montaña, para dar alojamiento y refresco a los visitantes que hubieran alcanzado la cumbre y tuvieran sed de paisajes sublimes. Después de un año de obras y esfuerzos –todo el material se tuvo que subir sobre lomos de animales, carruajes y humanos- se abrió la Wendelsteinhaus, apenas 100 metros por debajo del pico más elevado de la montaña.

Con 70 plazas para pernoctar disponibles, la casa de huéspedes de inmediato fue un imán de atracción para los que quisieran pasar unos días cerca del cielo, así que la construcción de una vía férrea que facilitara a los turistas “hacer cumbre” era una consecuencia lógica –comercial- tras la apertura del hostal. spanisch Ampliar imagen (© dpa) Es así que el 4 de febrero de 1910 el regente de Baviera otorgó la concesión para la construcción del tren de Wendelstein a Otto von Steinbeis, un empresario alemán de amplias miras –visitar esos parajes es lo que tiene, ensancha la visión-, quien empleó para el propósito a muchos jornaleros traídos de Bosnia, experimentados en la cimentación de vías de trenes estrechas.

Después de dos años de arduos trabajos, el tramo que conectaba el poblado de Brannenburg con la cima del Wendelstein quedó concluido. Su trazo de 9,95km de longitud incluiría desde entonces 8 galerías, 7 túneles, 12 puentes y largos muros de protección para que un tren de apenas una locomotora y dos vagones hiciera uno de los trayectos férreos más breves y hermosos del mundo.

Si se tiene en cuenta que la energía para movilizar la máquina 1,270 metros en vertical no fue la del vapor –más socorrida entonces-, sino la eléctrica, el Wendelsteinbahn –como se le llamó desde entonces- resultó ser, además, un pionero de la renovación tecnológica. Para suministrar energía al tren debió, pues, construirse una presa hidroeléctrica, siendo ésta una de las primeras de su tipo.

El trayecto se hac spanisch Ampliar imagen (© dpa) ía en 25 minutos aproximadamente y los viejos vagones y la máquina fueron de uso común hasta 1991, momento en el que fueron sustituidos por otros más jóvenes (pero de aspecto “vintage” como se dice ahora). Para 1969 la cumbre de Wendelstein fue accesible a través del teleférico, pero ésta es una historia diferente. Si uno cree que allá arriba sólo el aire es visible olvida que son dignas de una visita también la iglesia datada en 1890, las cuevas “cold trap” y “cave cathedral”, el parque geológico de Wendelstein, así como el observatorio astronómico en la cima de la montaña, el cual sirve de base de investigación para la Ludwig Maximilianeum Universität (LMU) y para el Servicio Metereológico Alemán (Deutsche Wetterdienst/DWD).

 

Enlace:

www.wendelsteinbahn.de/

 

CAI (gordillo), a 8 de agosto de 2017. 

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