Ferrópolis, la ciudad de acero en Sajonia-Anhalt

Máquinas que no parecen de este mundo, que un día fueron dominadas por el hombre, aunque parezca lo contrario, mentira o sencillamente cueste creerlo; no, no es lo mismo. Inevitablemente uno piensa en ‘Camiones’, el relato de Stephen King incluido en ‘El Umbral de la noche’ (1978) que más tarde se convirtió en ‘La Rebelión de las máquinas’ (Maximum Overdrive, 1986), película-fracaso que él mismo dirigió. spanisch Ampliar imagen (© dpa) Armatostes metálicos a punto de rebelarse contra la humanidad mientras la humanidad sigue entretenida rebelándose precisamente contra ella misma. Todo ese óxido es simplemente para despistar.

Estamos en medio de la nada si en realidad obviamos que nos encontramos en un punto determinado (aunque no nos lo parezca) de la geografía de Sajonia-Anhalt. Aquí confluye naturaleza e industria, ahora en pacífica desarmonía en un sedimento donde prevalece lo que podrían ser restos de dinosaurios de la era Terminator.

Sin embargo, la imaginación se desvanece cuando choca con la realidad. O quizá sea precisamente esa colisión lo que vuelve posible la retroalimentación.

Toneladas de historia industrial

Lo que ahora es Ferropolis, era antes una mina exterior de lignito -variedad fósil de carbón-, una cantera deshabilitada de la que sobrevivieron estas máquinas y probablemente un batallón de desempleados enfurecidos. 5 escavadoras en desuso que alcanzan los 130m de largo y 30m de alto. Ferropolis.

70mil toneladas de historia industrial que una vez sirvió de núcleo central de la mina exterior Golpa-Nord. Y en definitiva, un escenario que embellece, por raro que parezca, a quien se encuentre en él, sin perder nunca de vista que el criterio estético es siempre subjetivo.  

Uno no sabe realmente si se trata de máquinas del pasado o del futuro. En realidad sí lo sabe, lo que no le impide hacer esa apreciación en voz alta cuando relata el viaje para luego rematar que lo que transmite aquella atmósfera es simplemente un aire de difusa atemporalidad.

Con nombres que podríamos tildar de exóticos o estrafalarios, este conjunto es tan sólo el equipamiento de extracción de las minas que quedó abandonado después de que sirviera para la creación de este entorno artificial.

La idea de lo que hoy es este museo al aire libre y espacio para eventos y conciertos, surgió en 1991 de la próxima Bauhaus-Dessau, la escuela matriz de lo que hoy conocemos como diseño industrial.

Génesis

La idea de crear la ciudad de acero surgió en 1991 entre estudiantes y directores de talleres de la Fundación Bauhaus Dessau’, explica a CAI Janine Scharf, responsable de prensa de Ferropolis. Más tarde, Ferropolis fue uno de los 34 proyectos para la EXPO 2000 de la región Sajonia-Anhalt. El contacto con la Bauhaus continúa. ‘Mantenemos el diálogo y desarrollamos ideas juntos, sobre todo respecto al turismo’.

En un año Ferropolis recibe unos 150mil visitantes, si incluimos el público de los festivales y los turistas. El museo es visitado por unas 40mil personas anualmente. El precio de alquiler del espacio es variable; por un día arranca en 6,000 €. ‘Nos gustaría posicionar Ferropolis como un espacio nacional importante para la celebración de eventos, con el fin de atraer más visitantes’.

El espacio es usado para conciertos, teatro, eventos deportivos y todo tipo de celebraciones al aire libre’. El primer evento se celebró aquí en 1997. Se trató de unas actuaciones de teatro de estudios de Dessau y Magdeburg. El recinto estaba aún en construcción. La actuación final fue Carmina Burana, una pieza de ópera durante la cual las máquinas fueron iluminadas por primera vez con luces de colores’.

El auditorio fue terminado en el año 2000 y abrió oficialmente con un concierto de Mikis Theodorakis, quien compuso para la ocasión ‘Musica de Fuego’. ‘El espectáculo de luces fue dirigido por el artista Pert Hof, a quien seguro conocerás de las celebraciones del milenio en la Puerta de Brandeburgo’.

La ciudad de acero

Antiguos trabajadores y visionarios de la Bauhaus salvaron con sus ideas estas piezas de acero colosales agrupadas en una curiosa ensamble, una vez quedó delimitado el territorio y llena -con agua desviada del río Mulde- la antigua cantera. spanisch Ampliar imagen (© dpa) Se creó un anfiteatro con capacidad para 25,000 personas y revistiendo el asunto de una pátina de cultura, convirtieron Ferropolis en museo, un homenaje a las minas y a la industrialización, al que también podían sacar rentabilidad alquilándolo para conciertos, eventos y festivales.

Aquí han actuado Metallica o Herbert Grönemeyer, sin pasar por alto el festival de música rock y electrónica imprescindible del verano europeo: Melt!

Hasta Dessau Hauptbahnhof o Gräfenheinichen te vuelve el camino fácil y barato el Schönes Wochenende Ticket, un invento de la Deutsche Bahn que permite viajar a 5 personas en la red regional de transporte con un mismo ticket que cuesta 39€.

Se llega a Ferropolis a través del autobús 331 con parada en una de esas dos estaciones destino Jüdenberg B107/Ferropolis. Una vez aquí, hay que recorrer un camino de 2km circundado por la naturaleza, una carretera desierta, una vía de tren desmantelada y el lago Gremmin que rodea la península que en realidad es Ferropolis, ambos tan artificiales como fuegos lanzados al aire en una noche calurosa de verano.

La bienvenida al recinto la da una señora gruñona que abandona momentáneamente su garita destartalada para cobrar la entrada. Como no hay taquilla ni barrera que franquee el paso a los visitantes que llegan a pie o en coche, resulta bastante cómico reparar en cómo se desarrollan los acontecimientos si llega a la vez un coche y un visitante a pie.

Además de ser una persona ágil y multitarea, para vigilar la entrada de Ferropolis, sencillamente, hay que valer. Y una vez dentro, hallamos maquinaria pesada de diferentes década, función, y tonelaje, bautizadas como Gemini (1958), Mad Max (1962), Medusa (1959), Big Wheel (1984) y Mosquito (1941), a las que se suma el 30-KV-Station-Museum (desde aquí eran controladas las máquinas) y la  Orangerie, sala de congresos.

Impacto medioambiental

Desde hace algunos años, se organizan aquí unos 10 grandes eventos anuales. ‘En los últimos tiempos hemos trabajado duro para plantear estrategias con el fin de contrarrestar el impacto medioambiental’ . Durante Melt! 2010 desarrollaron un plan ecológico de seguridad de basuras.

Al ticket de entrada se añadieron 5€ que serían devueltos al visitante si éste llevaba una bolsa llena de basura a la estación de depósito. ‘Si pensamos que cada uno deja entre 5,8Kg y 7,6Kg de basura en la zona, si no fuera recolectada, convertirían Ferropolis en un vertedero’.

Respecto al tráfico, han ideado planes de acceso que vuelvan la llegada y la salida fáciles, sorteando los atascos y las desviaciones que se producen cuando se celebran aquí grandes eventos. A través de expertos de la oficina acústica, se intenta controlar el ruido en los vecindarios dispersados en 6Km a la redonda para no sobrepasar los niveles permitidos. ‘En los tejados hemos instalado paneles solares que desde junio de 2011 se usan para acumular energía’.  

Adiós al lignito

En su momento se desarrolló en esta zona un poderío industrial desenfrenado que supuso el desastre medioambiental a la vez que significó puestos de trabajo para trabajadores e ingenieros. Sin embargo, la explotación del carbón iniciada aquí en los 60 siguiendo una tradición de Alemania central del siglo XVII, no prosperó en Sajonia-Anhalt, a pesar de que alcanzó cotas sorprendentes.

Hablamos de 20 minas abiertas que se tradujeron en hoyos descomunales sobre el terreno, 100 millones de toneladas de carbón anuales y 60 mil trabajadores implicados. El negocio se tambaleó hasta llegar al borde del colapso. El lignito se extrajo de aquí y de los alrededores hasta 1991, año que significó el final de la industria ligada a este tipo de carbón en Alemania. spanisch Ampliar imagen (© dpa) Hoy Ferropolis es un museo, un monumento industrial de esculturas de acero, parque temático y área de eventos condensados en la misma cosa. Entre sus instalaciones, hay también una zona de recreo para niños. El tour convencional relata lo que fue la rutina diaria en esta mina.

Además de la visita guiada, visita sin guía o con audioguía, se añaden a la oferta: una excursión en bici a través de la naturaleza y monumentos industriales, la oportunidad de practicar escalada en las máquinas, un curso de submarinismo en la academia que hay junto al río y una exposición que recoge piezas, material infográfico y documental sobre Ferropolis.

Como colofón inexplicable, en la sala que alberga la exposición, se muestran unos huesos de dinosaurio de 120 mil años de antigüedad encontrados aquí en 1987. Quizá puede que Ferropolis sea sólo eso: Tierra de dinosaurios a la que desde todos los tiempos han sabido muy bien sacar provecho.  

Ferropolis

Ferropolisstrasse 1

06773 Gräfenhainichen

Parada bus 331: Jüdenberg B107/Ferropolis

Visita guiada los sábados y domingos a las 11h, 13h y 15h

Visita guiada previo registro cualquier otro día (25€)

Consultad horarios (invierno/verano) y precios en:

www.ferropolis.de  

Paco Arteaga Tacoronte Ampliar imagen Paco Arteaga Tacoronte (© Paco Arteaga Tacoronte) Paco Arteaga Tacoronte, en exclusiva para CAI, -actualización- 2013.

Tiempo y hora en Alemania

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