Intercambio para la vida

Bettina Mittelstraß - El Programa Erasmus promueve desde 1987 el intercambio de estudiantes. Exparticipantes relatan por qué decidieron estudiar por un tiempo en otro país. 

60 años de Europa: el 25 de marzo de 1957, los jefes de Estado de Bélgica, Alemania, Francia, Italia, los Países Bajos y Luxemburgo firmaron en un palacio en la colina del Capitolio, Roma, tratados que, con el nombre de “Tratados de Roma”, pasaron a la historia: en ellos acordaron cooperar en el futuro en el marco de la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM). spanisch Ampliar imagen (© dpa/picture-alliance) Fue el primer paso hacia la fundación de la Unión Europea. Treinta años más tarde fue creado el programa de intercambio europeo Erasmus (hoy “Erasmus+”), en cuyo marco unos tres millones de jóvenes pudieron realizar estadías de estudio en Europa fuera de su país. Seis exbecarios Erasmus informan sobre sus experiencias y que cambió la beca en sus vidas.

Oliver Guist – “Europa, garante de paz y estabilidad”

Constructor de maquinaria de Fráncfort del Meno. En 2014, estadía de estudios en la École Centrale de Nantes, Francia, con una beca Erasmus.

Cuando Oliver Guist llegó a Francia para estudiar fue recibido muy cordialmente. De eso nunca se olvidará. En esa época, los temores y desconfianzas se disipaban. En Francia despertaba un fuerte interés por el país vecino y la Unión Europea. “Estoy convencido de que necesitamos más Europa y no Estados nacionales más fuertes”, dice Guist. Para Oliver Guist, la UE es un garante de paz y estabilidad y una posibilidad para todos… y el Programa Erasmus es su motor. “Erasmus ayuda a mejorar el intercambio de experiencias entre los países”, agrega. Y subraya que ese debe ser el objetivo, “pues solo las experiencias que uno tiene con otros y sus particularidades hacen desaparecer el temor a lo desconocido”. 

Janina Alisch – “De Europa al cosmopolitismo”

Estudiante de sociología en la Universidad de Leipzig. Estadía de estudios en 2016 con una beca Erasmus en la Universidad de Trondheim, Noruega

Janina Alisch se interesa mucho por la sociedad europea. Actualmente escribe en la Universidad de Leipzig su tesis de grado en sociología sobre la identidad europea y particularmente sobre qué influencia tiene en ella el Programa Erasmus. En 2016, Alisch estudió un semestre con una beca Erasmus en Trondheim, Noruega. Las barreras del idioma las superó rápidamente: “Desaparecen cuando se conversa con los otros estudiantes en la universidad”. Que la gente desarrolle o no una identidad europea tiene que ver, en su opinión, con la educación. “Una razón más para ampliar los programas educativos europeos, tales como Erasmus”, dice. Justamente hace poco recibió visita de Bélgica: estudiantes que había conocido durante un semestre de estudios allí. A los 21 años, Janina Alisch es, naturalmente, ciudadana del mundo: “Nuestro mundo es hoy global. Me parece importante y correcto que Europa sustituya a lo nacional, pero el próximo paso debería ser que todos nosotros nos sintamos ciudadanos del mundo”. 

Bartosz Gruszka – “Acostumbrarse a la diversidad”

Politólogo, viven en Talinn, Estonia. Estadía de estudios en 2014 en la Universidad de Wrocław, Polonia, con una beca Erasmus

“Me siento en primer lugar como europeo. Como hijo de inmigrantes polacos me crie en Alemania bajo la influencia de varios círculos culturales. En la multicultural Cuenca del Ruhr me familiaricé con la tolerancia y el respeto mutuo como las virtudes más importantes para una convivencia pacífica. En vista de un mundo cada vez más globalizado, la diversidad de Europa es para mí su mayor fortaleza. El Programa Erasmus es un magnífico instrumento para impulsar la integración de Europa en estos tiempos de crisis. El intercambio transfronterizo y con ello el creciente entendimiento intraeuropeo son el mejor medio para reducir prejuicios y allanar la senda hacia una Europa unida”.  

Bénédicte Savoy – “Europa no puede ignorarse”

Profesora de historia del arte en la Universidad Técnica de Berlín. En 1993, estadía de estudios en la Universidad Humboldt de Berlín con una beca Erasmus
spanisch Ampliar imagen (© privat) La francesa Bénédicte Savoy conoció Berlín con una beca Erasmus luego de la caída del Muro. “Fue una experiencia clave”, dice. Y agrega: “Yo era joven, en Berlín existía una atmósfera apasionante y no me quise ir”. La estadía en Berlín con la beca Erasmus cambió su vida. Hoy, la historiadora del arte es profesora universitaria en Berlín y se ocupa científicamente no solo de la transferencia cultural germano-francesa, sino también del arte de circulación global. Esas interrelaciones y sus impulsos, los encuentros y el intercambio son los que nos transforman en seres humanos, dice, y nos deben interesar particularmente a comienzos del siglo XXI. “No se pueden ignorar ni a Europa ni al mundo”, agrega. Justamente en tiempo de una, para ella insoportable, renacionalización, alienta a sus estudiantes a realizar importantes experiencias transfronterizas con una beca Erasmus. “Europa debe percibirse y amarse no solo como idea, sino también como espacio físico, que se experimenta con el cuerpo (en movimiento)”, concluye. 

Sophie Burkard – “Europa como estado normal”

Comunicóloga y politóloga en Münster. En 2014 estadía de estudios en la Universidad de Málaga, España, con una beca Erasmus

“Europa es para mí un estado de normalidad sobre el que no reflexioné mucho durante muchos años. Con naturalidad pago en las vacaciones con euros y traspaso fronteras casi invisibles. Y fue maravilloso poder realizar parte de mis estudios con una beca Erasmus en la Universidad de Málaga, España. Desde que alguna gente exige dar marcha atrás en Europa soy consciente de qué grandioso proceso supuso esa creciente unidad. A pesar de que de España traje conmigo la liviandad andaluza, que allí se expresa con la muy usual frase “No te hagas problemas”, hoy Europa me preocupa. Que los británicos abandonaran la UE me sorprendió. Pero yo creo en Europa como institución que se impondrá a largo plazo con mi joven generación y en la que el intercambio europeo es un estado completamente normal”.
Sophie Burkard – „Europa als normaler Zustand“Sophie Burkard – „Europa als normaler Zustand“

Paula Sophie Prüßner – “Una gran movilidad europea”

Musicóloga y arqueóloga en Münster. En 2014, estadía con una beca Erasmus en la Universidad de Pavía, Italia

 “Siempre vi a Europa como una unidad y lamento mucho algunos procesos políticos actuales. La movilidad en el espacio europeo, derivada del Programa Erasmus, es muy positiva, para mí personalmente y para mis estudios. Cuando alguien se interesa por la música y la arqueología, como yo, es inevitable ver la realidad desde una perspectiva transfronteriza. Quise conocer la cultura italiana, una perspectiva diferente de la musicología y otra universidad y poder evaluar nuevas fuentes en otro idioma. Deseo que muchos más jóvenes aprovechan mucho más esa oportunidad de movilidad. Hasta hoy cultivo numerosos contactos y amistades de mi estadía en Italia. Y el intercambio cultural está muy presente en mi vida cotidiana. La cordialidad, el espíritu abierto y la simpatía de la gente en Italia me ayudaron, además, a mejorar mucho mis conocimientos de italiano. Son experiencias que nunca hubiera realizado sin la beca Erasmus”.

© www.deutschland.de, marzo 2017.

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